Implementar un ERP en una DMC: la gestión del cambio va antes que el software
Gestión del cambio ERP en una agencia receptiva: el porqué, los dolores del equipo, campeones internos y una fecha de corte. Lo que aprendí en Mexikoo.
· Alexia Lafitau

En pocas palabras. En una DMC (agencia receptiva), un ERP no se impone, se adopta. La adopción se apoya en cuatro tiempos: compartir el porqué, partir de los dolores del equipo, hacerlo participar en la elección y organizar el cambio con campeones internos y una fecha de corte que se respete. El software importa, pero es la gestión del cambio la que define el resultado.
Vivo en México y dirijo Mexikoo, mi DMC, desde hace más de diez años. También fundé Odys, un software pensado para las DMC. Así que viví este tema desde los dos lados: la directora que quiere cambiar de herramienta y se topa con un equipo que no quiere, y la proveedora que acompaña a agencias en su onboarding. Lo que aprendí cabe en una frase: cambiar de ERP es un proyecto de gestión del cambio, no un proyecto de sistemas.
Una aclaración. En una DMC, cuando digo ERP hablo de la herramienta donde viven tus cotizaciones, tus reservas con proveedores, tus expedientes en operación y tu facturación. Da igual el nombre del folleto.
¿Por qué un equipo se resiste a un nuevo ERP?
Porque el ser humano prefiere lo que conoce, incluso cuando la alternativa es mejor. En 1988, los economistas William Samuelson y Richard Zeckhauser le pusieron nombre: el sesgo del statu quo. En sus experimentos, una opción se volvía mucho más elegida en cuanto se presentaba como la situación actual.
En una DMC, ese sesgo pesa todavía más. El ERP es la segunda mano de tus agentes de operaciones. Pasan ahí el día entero: una cotización, una confirmación de hotel, un vuelo que reprogramar, un roadbook que enviar. Cambiar de herramienta es pedirles que vuelvan a ser principiantes en lo que mejor dominan, en plena temporada y con viajeros en destino. No es mala voluntad. Es una incomodidad real, y hay que tratarla como tal.
Los números van en la misma dirección. En el estudio Best Practices in Change Management de Prosci (más de 2,600 profesionales encuestados), el 88% de los proyectos con una gestión del cambio excelente cumplieron o superaron sus objetivos, frente al 13% cuando era deficiente. Es declarativo y correlacional, no prueba causalidad. Pero la diferencia es lo bastante clara como para dejar de tratar a las personas como la última línea del cronograma.
¿Por qué empezar por el porqué, antes que por el software?
Porque un equipo que entiende hacia dónde va la empresa te sigue mucho más fácil en el cómo y en el qué. Si abres con una demo de software, hablas de pantallas. Si abres con tu visión de la DMC del futuro, hablas de su futuro.
En Mexikoo enfrenté resistencia cuando quise implementar nuevas herramientas. Lo que destrabó la situación no fue una mejor demo. Fue presentarle varias veces a todo el equipo la DMC que quería construir: una agencia de vanguardia, donde la tecnología forma parte de la cultura y no de un proyecto puntual. Y, sobre todo, en qué se convertían sus roles dentro de esa DMC.
Ese es el punto que muchos directores olvidan. Tu equipo dedica gran parte de su tiempo a la logística: reingresar datos, dar seguimiento, verificar, copiar. Si la herramienta absorbe parte de ese trabajo, la pregunta legítima de cada persona es "¿y yo en qué me convierto?". Respóndela antes de que te la hagan. Ayuda a cada quien a proyectarse en un rol que va más allá de sus tareas de hoy: más tiempo con los viajeros, más diseño de producto, más relación con los socios. Un porqué que no dice nada de su lugar en el futuro se queda en discurso de dirección.
¿Cómo partir de los dolores del equipo?
Con una pregunta sencilla que llamo la pregunta de la varita mágica: "Si tuvieras una varita mágica, ¿qué te gustaría no volver a hacer nunca en tu día a día?"
Las respuestas son concretas y muchas veces inesperadas: ingresar el mismo expediente en tres archivos, perseguir a los proveedores a mano, buscar la última tarifa vigente, rehacer el roadbook desde cero con cada cambio. Esa es tu verdadera lista de criterios de selección, mucho más útil que una comparativa de funcionalidades.
El mecanismo es este:
- Recoge las respuestas persona por persona, no en una reunión grupal donde los que más hablan acaparan todo.
- Agrúpalas en una lista corta de dolores prioritarios, una decena como máximo, formulados con sus palabras.
- Durante las demos de los proveedores, haz que esos dolores se pongan a prueba con casos reales de tu agencia, idealmente por las personas que los expresaron.
- Pide al equipo que valide que la herramienta resuelve esos dolores, y no problemas que no tienen.
Si tu equipo no siente que se resuelve un dolor propio, no va a cambiar de herramienta. Un software que arregla los problemas del director pero no los del agente de operaciones termina esquivado, y el Excel vuelve por la puerta de atrás.
¿Hay que involucrar al equipo en la elección del software?
Sí, y lo antes posible. Un director que elige solo la herramienta que todo el equipo usará ocho horas al día arranca con una desventaja seria. En cambio, rara vez alguien rechaza una herramienta que ayudó a elegir.
No es solo intuición de fundadora. En 1948, Lester Coch y John French estudiaron cambios en los métodos de trabajo de Harwood Manufacturing, una fábrica textil en Virginia (estudio original). El grupo al que solo se le informó del cambio vio caer su productividad a cerca de dos tercios de su nivel durante un mes, con alrededor de 17% de renuncias en cuarenta días. Los grupos que participaron en el diseño del cambio recuperaron su nivel en pocos días y luego lo superaron en cerca de 14%, sin ninguna renuncia. El estudio tiene sus críticas metodológicas, pero su enseñanza principal ha resistido décadas: la resistencia depende mucho de cómo se introduce el cambio.
En la práctica, suma al menos a una persona de cada área (ventas, operaciones, contabilidad) a la preselección, a las demos y a la decisión final. Y sé transparente sobre lo que realmente está abierto. Si el presupuesto y la fecha de corte los fija la dirección, dilo desde el principio. Lo que debe estar realmente abierto es la elección entre las opciones preseleccionadas y la forma de trabajar en la herramienta. Una falsa consulta, donde la decisión ya estaba tomada, hace más daño que ninguna consulta.
¿Qué papel tienen los campeones internos en la adopción de un ERP?
El campeón es la persona que mantiene viva la herramienta en el día a día cuando el soporte del proveedor no está disponible en ese momento. En una DMC pequeña, con uno basta. En una estructura más grande, prevé dos.
Elige perfiles con afinidad por la tecnología, respetados por sus compañeros, y dales un mandato real:
- impulsar la adopción como parte de sus funciones y objetivos, idealmente ligado a su bono variable;
- tiempo dedicado durante los primeros meses, no además de su carga habitual;
- línea directa con el proveedor para escalar bloqueos.
Su valor está en algo que ningún soporte externo puede ofrecer: conocen tu forma de operar. Cuando un agente se traba con un uso, el campeón no da la respuesta del manual, da la que funciona en tu agencia. Eso es lo que evita los pequeños atajos que, sumados, matan la adopción.
¿Cómo lograr el paso de la herramienta anterior a la nueva?
Fijando una fecha de corte y respetándola. En Odys, lo que veo en la mayoría de los onboardings es que los más rápidos son aquellos en los que la herramienta anterior se apaga: un contrato que termina, una licencia que vence. Nadie quiere pagar dos herramientas al mismo tiempo, así que todos aceleran.
La lección es recrear esa urgencia incluso cuando nada te obliga. ¿Tu herramienta anterior es gratuita, o es un Excel casero? Ponle fecha de corte de todos modos. Sin una fecha clara, expresada y compartida con todo el equipo, el cambio nunca llega del todo: el reflejo humano siempre vuelve a lo cómodo.
Hay dos palancas para lograrlo.
El garrote: apagar la herramienta anterior
Fijas una fecha, la anuncias y ese día la herramienta anterior pasa a modo solo lectura o desaparece. Es eficaz y es sano. Pero usado solo, es un método de presión, y un equipo presionado hace lo mínimo.
La zanahoria: un bono de adopción
Es el método que prefiero, porque convierte el cambio en algo voluntario. Creas un bono excepcional, dentro del variable o aparte, para quienes hayan hecho el cambio en una fecha determinada.
La trampa está en elegir mal el criterio. Si pagas por número de expedientes creados en la herramienta, vas a obtener expedientes, no necesariamente uso real. Es la ley de Goodhart: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida. Un bono bien construido sigue tres reglas:
- Premia una proporción, no un volumen: el 100% de las nuevas cotizaciones y de los nuevos expedientes en operación creados en la nueva herramienta a partir de la fecha fijada.
- Tiene duración limitada y se anuncia como excepcional, para que no se vuelva un derecho adquirido.
- Coincide con la fecha de corte de la herramienta anterior: la zanahoria mueve a la mayoría, el garrote asegura a los últimos que se resisten.
La zanahoria alinea los planetas. El garrote es la red de seguridad. Juntos, convierten un cambio anunciado en un cambio real.
Los cuatro tiempos del cambio, en resumen
- El porqué: tu visión de la DMC del futuro y el lugar de cada quien en ella.
- El dolor: la pregunta de la varita mágica y demos con sus propios casos.
- La decisión compartida: el equipo participa en la elección, con reglas del juego claras.
- El cambio: campeones con mandato, una fecha de corte respetada y un bono ligado a la proporción de uso.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se necesita para que una DMC adopte un nuevo ERP?
Depende del volumen de expedientes y del tamaño del equipo, pero el factor más determinante es que la herramienta anterior tenga fecha de corte. Sin fecha, la adopción se alarga indefinidamente.
¿Quién debe participar en la elección de un software para agencias receptivas?
Al menos una persona de cada área que usará la herramienta a diario: ventas, operaciones, contabilidad. Participan en las demos con casos reales de la agencia y validan que la herramienta resuelve sus dolores prioritarios.
¿Qué hacer con un colaborador que se niega a usar la nueva herramienta?
Empieza por entender su dolor: una negativa suele indicar un uso mal cubierto o el miedo a perder competencia. Haz que lo acompañe el campeón interno. Si la resistencia sigue después de la fecha de corte, la fecha aplica para todos, sin excepción.
¿Hace falta un bono para que el equipo adopte un software?
No es obligatorio, pero es un acelerador eficaz si está bien construido: premia la proporción de nuevos expedientes creados en la herramienta en lugar de un volumen, tiene duración limitada y coincide con la fecha de corte de la herramienta anterior.
¿Qué es un campeón interno?
Un colaborador de referencia para la herramienta, con afinidad por la tecnología, cuyos objetivos incluyen acompañar a sus compañeros y destrabar el uso diario de acuerdo con la forma de operar propia de la agencia.
En una DMC, el ERP no es un software más. Es la herramienta con la que tu equipo va a trabajar todos los días, en las buenas y en las malas. Elígela con ellos. El software, honestamente, es la parte fácil.